Grabados patrimoniales

Para la clase de introducción al patrimonio dentro de la Universidad de Los Andes, se requería realizar un proyecto final en el contexto del parque Santander en Bogotá. Precisamente, se eligió realizar un texto curatorial y una actividad en la que involucrara la participación activa de estudiantes para la creación de una composición visual por medio de grabados creados por Sara Pardo, Mariana Luque y Angie Aristizabal.

 

TEXTO CURATORIAL



El patrimonio del detalle

Caminar por la famosa séptima de Bogotá, es sin duda sumergirse en una gran variedad de elementos que la constituyen y la hacen ser lo que es. Es abrirse paso entre la diversidad de transeúntes, bicicletas, venderos de frutas colombianas, indígenas que exponen su arte a cielo abierto y un catálogo de edificios de diferentes épocas. Es así como las artistas de esta obra llegan al parque Santander, pero fijando su atención en algo pequeño, algo que suele pasar desapercibido: las ornamentaciones metálicas.


El Parque Santander es un espacio histórico de Bogotá. Este lugar, que en la época colonial fue conocido como Plaza de las Hierbas, funcionó durante siglos como un centro de intercambio comercial y social desde tiempos anteriores a la conquista española. Con el paso del tiempo, el lugar se transformó en parque urbano y se convirtió en un punto neurálgico del centro de la ciudad, rodeado de iglesias coloniales, instituciones financieras y edificios emblemáticos de la modernización urbana.


A través de una serie de sellos (grabados en linóleo), de los cuales el público puede hacer uso, las artistas reproducen fragmentos de las ornamentaciones metálicas de estas estructuras, proponiendo una lectura del patrimonio material desde el detalle. La obra, entonces, convierte la ornamentación en una forma de lectura histórica: un lenguaje material que permite comprender cómo Bogotá ha construido su identidad a través de sus edificios, sus estilos y sus transformaciones urbanas.


Las artistas decidieron trabajar con tres edificaciones que les permite construir una narrativa sobre la evolución del parque: La iglesia de la Orden Tercera, el Edificio del Jockey Club y el Edificio Avianca; añadiendo un plus: el detalle de una ornamentación que ya no existe y que en su momento (1920) era la puerta del parque.

 

Aspecto histórico

Un evento que marcó significativamente a Colombia fue el Bogotazo, un evento clave para comprender los cambios frente a la estética y función de las rejas y forjas en el parque Santander. El 9 de abril de 1948 tras el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, se desencadenó una explosión de violencia urbana en el centro de la ciudad: hubo incendios, saqueos, destrucciones de varios edificios, enfrentamientos entre los ciudadanos, etc.

El parque Santander funciona entonces como un híbrido de temporalidades diferentes. Antes del Bogotazo, las rejas tenían una función ornamental y simbólica, representaban un estatus social y estética urbana en la que predominaban los diseños elaborados con volutas y motivos vegetales. Después de este evento histórico, las rejas se emplearon de forma más “defensiva” para reforzar bancos, comercios o edificios públicos, estos diseños tenían un carácter más pesado y funcional.


Gran parte del centro histórico presentó cambios por lo afectado que se vió. Varios edificios coloniales y republicanos se destruyeron o remodelaron, justamente lo que trajo consigo fue una arquitectura moderna llena de materiales industriales que se reflejaban en las nuevas formas de creación y protección de los edificios. Si bien, antes del Bogotazo las rejas cumplían una función de decoración ornamental y simbólica, la creación de las rejas era con un propósito comunicativo claro: la ornamentación podría reflejar el estatus (como el Jockey Club) o un aspecto cultural-religioso (como la Iglesia La Tercera).


La obra en formato de sello no gratuita. Al reproducir estos ornamentos mediante sellos, la pieza transforma estos elementos patrimoniales en signos que pueden circular, repetirse y resignificarse. De esta manera cada sello funciona como un archivo portátil de la ciudad, una herramienta que permite trasladar al papel los rastros materiales la historia del parque y que el espectador podrá llevar consigo.


La obra propone así una forma alternativa de leer el patrimonio: no desde los monumentos aislados, sino desde los detalles que estructuran el paisaje urbano. Una obra que revela que los detalles pueden sostener la memoria colectiva en lo cotidiano de la ciudad. Una obra para no olvidar que los detalles, también nos hablan de quienes somos.

Guía para la investigación

Cómo las rejas con ornamentación y su relación con la arquitectura hablan del patrimonio cultural material inmueble frente a una temporalidad y funcionalidad diferente en el Parque Santander.

  • Objetivos del proyecto: Definir con claridad el propósito del proyecto, identificando los aspectos específicos del patrimonio cultural que se pretenden abordar.
  • Metodología propuesta: Explicar las estrategias y herramientas que se emplearán para recopilar, analizar y evaluar la información necesaria sobre el caso seleccionado.
  • Esbozo del producto final esperado: Describir brevemente cómo se materializarán los resultados del análisis (ejemplo: informe técnico, presentación multimedia, propuesta de gestión, etc.).
  • Contexto y problemática: Justificar la selección del caso o área de estudio, describiendo los elementos del entorno físico, social y cultural que influyen en las problemáticas del patrimonio cultural identificado.

Sobre las construcciones y su ornamentación

Iglesia de la Orden Tercera
Construida entre 1761 y 1780 por la comunidad franciscana, esta iglesia pertenece al
periodo colonial tardío de la antigua Santafé, cuando la ciudad era un centro religioso del Virreinato de la Nueva Granada. Su arquitectura y sus elementos ornamentales reflejan el papel central de la Iglesia en la organización social y simbólica del espacio urbano. Las rejas y ornamentos metálicos delimitan lo sagrado de lo público, funcionando no solo como decoración sino como un lenguaje espiritual y ritual propio de la época colonial.

Edificio Jockey Club
Construido entre 1936 y 1939 y diseñado por el arquitecto Gabriel Serrano, el edificio
representa el periodo republicano en Bogotá y la consolidación de espacios sociales para las élites urbanas. Su arquitectura incorpora elementos ornamentales elaborados que reflejan la influencia de modelos europeos y el deseo de proyectar modernidad y prestigio cultural. Las curvas y detalles de su forja metálica evidencian una época en la que la ornamentación era también un símbolo de estatus y representación social.

Edificio Avianca

Inaugurado en 1969, el edificio Avianca simboliza la modernización urbana de Bogotá durante la segunda mitad del siglo XX. Surgido en un contexto de reconstrucción y crecimiento económico tras las transformaciones del centro de la ciudad, su arquitectura adopta el estilo internacional caracterizado por líneas rectas y mínima ornamentación. Este cambio estético refleja una transición hacia una arquitectura funcional y tecnológica, donde la verticalidad y la eficiencia sustituyen la ornamentación tradicional

¿Por qué linóleo para conservar la memoria de la forja?

El uso del linóleo para representar el trabajo de la forja en la Plaza Santander responde a una intención material y conceptual. Al igual que la forja, el grabado en linóleo es un proceso manual donde la imagen surge del gesto de la mano que talla y deja huella sobre la superficie. Por eso la técnica no solo representa el oficio, sino que también lo evoca desde su propio proceso.

Además, el linóleo permite reproducir la imagen, haciendo posible que el trabajo perdure y trascienda en el tiempo. La composición se organiza a partir de tres ejes del lugar: la Iglesia de la Veracruz, el Jockey Club de Bogotá y el Edificio Avianca, que sitúan la escena dentro de la memoria arquitectónica de la plaza. Así, la técnica manual dialoga con la historia del espacio y con la idea de construir una imagen que permanezca.

Cuando estampamos, algo cambia. La tinta, la presión, el papel húmedo, el linóleo tallado con paciencia, y otros aspectos hablan del tiempo real, de decisiones que no se pueden deshacer, nos hace conscientes de la belleza de lo imperfecto. Más en esta era de la edición infinita y el ctrl+Z, tallar en linóleo nos recuerda que algunos procesos no se pueden deshacer de manera inmediara. Y eso, lejos de ser una limitación, es una forma de libertad y de recolección con lo manual. Lo que se realiza con las manos de forma artesanal, trasciende en su historia, su contexto, en quien, y para que realizado hecho, en que tiempo y lo más valioso sus errores que lo vuelven único. 

A continuación, imágenes con las planchas de linóleo y algunos grabados realizados: